domingo, 25 de septiembre de 2011

Estar en casa.


Enterrado a cielo abierto, el Ferrocarril quizas hoy ocupe mas espacio que en su epoca, pero lo que mas me llamo la atencion, fue que el vagon en que viajaba -el furgon, donde en este pais del carajo deben ir las mascotas aunque sean mejores que las personas- mientras un perrito lamia mis manos, quedo detenido justo ahi. Justo, donde los railes ahora atraviesan el terreno donde estuvo su casa, o su cuarto.¿Como seria en esos años?


"
Habia subido a la terraza alzandose la falda en banderola, le decian que era peligroso para ella subir por una escalera empinada y de escalones pequeños, pero era un gusto disfrutar del sol, de la soledad y que nadie la molestase. Se sentaba alli, con la labor entre las manos, hasta que se cansaba y la dejaba sobre el regazo, y se ponia a soñar despierta, a crear mundos.

El silbato estridente del tren sonada distinto de dia, y los penachos de humo pasaban haciendole cosquillas, a veces hasta alguna chispa de coque mal quemado se le acercba como una luciernaga en pleno dia. De noche, el tren de la basura sonaba distinto, su silbato estridente cortaba el aire como herramienta de vidriero, o el tren que poco mas alla de la estacion desviaba hacia el Cementerio del Oeste, cuyo pitido era un aullido destemplado que ponia los nervios de punta y daba temor hasta entre las cuatro paredes de la habitacion de la mansarda con su aullido de ultratumba, su transito lento y pesado, solemnemente triste, con sus muertos a cuestas.

- Azez- se dijo en voz baja, mientras contemplaba como el tren perdia velocidad para detenerse en la Estacion de la calle sin nombre (1), y mientras el gato de la casa vecina se restregaba contra la falda y las enaguas.


Le acaricio la cabeza al gato, que ronroneo satisfecho y se acomodo a su lado, tomo la aguja nuevamente pero los sueños invadieron en tropel.

No sabia nada de el en tantos dias, no tenia buenos presentimientos, siempre era igual, debia ser ella la que tomara la pluma y las primeras lineas de la carta le salian de un tiron un tendal de sentimientos atragantados, siempre ella la que... acaricio al gato nuevamentey este le devolvio el gesto con mas ronroneos, cabezaditas y restregones. Al menos los animales eran mas agradecidos y simples que los hombres.


Cerro los ojos y trato de ahuyentar las nubes negras de tormenta, sustituirlas por otras mas gratas: el traje de boda que soñaba hacerse, la casa que compartirian. Una casa amplia, no necesariamente grande, con su patio y su parra, clara, donde el sol le arrancara brillo al blanco de las paredes y destacara el verdor de la vid, le diera vida a las maderas, e hiciera florecer los geranios en las macetas, los mueble sencillos decorados con los tapetes bordados por ella, el arona de una buena comida sobre la cocina economica macerandose en la olla de hierro, la risa de Elena, su cuñada, disfrutando del sol y de las confidencias de damas, y porque no, un gato a rayas que las persiguiera jugando a cazarles las faldas.


La voz de Matilde no tenia nada que envidiarle al silbato del tren, mas que casera remedaba a un sargento de linea, la saco de su ensueño y puso en fuga al gato, mandando sobre su mundo: su casa, su cuarto, su vida, trayendola a la realidad de un cuarto en la buhardilla, patios sin parra, piletones de lavar donde la espalda se combaba en arco, sin risas, sin gato. Sin noticias.

Decidio ignorar lo que reclamara y cerro los ojos; era mas facil crear un mundo con la imaginacion, seguir imaginando una charla con Elena mientras amasaban alguna galleta para comer luego bajo la tutela vegetal junto con el marido recien llegado del trabajo y esperado con el refrigerio, el saludo de un beso y una caricia en los cabellos, el saludo fraternal a la cuñada, la promesa de una buena cena y porque no, algo mas que descansar en la cama con sabanas de simple algodon pero bordadas por sus manos.

El sonido del tren que partia de la estacion hacia el centro, hacia su 'el', hacia un mundo tan distinto, no la perturbo ni le dio miedo, como tampoco el penacho de humo que esparcio y desparramo a todos los vientos los sueños de una joven de 20 años."


(1) Estacion de la calle sin nombre, actual Av. Medrano. La foto de 1902, ilustra lo que Dionisa veria desde la terraza, la doble via del FFCC y el tranvia a caballo que se internaba en la Pcia. de Buenos Aires.

4 comentarios:

Nacida en África dijo...

Está escrito con mucho cariño y sentimiento. No creo que la vida para ella en aquellos momentos fuera muy placentera cuando su imaginación la llevaba tan lejos de allí.

Seguiré la historia.

Brisas y besos para ambas.

Malena

fgiucich dijo...

Hay que festejar el regreso y la continuación de la historia. Abrazos.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Malena tal cual has captado el animo de Dionisia, que no estaba de lo mejor en esta epoca. Lo mas raro es la foto original que me mando el captain con lo que era el trazado del FFCC, la stacion y hasta un travia a caballo.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Fer,la verdd es que la coequiper esta tapada de trabajo (al cntrario mio) que viene con un poco de delay la cosa.

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